Nombre de la prueba: Ataxia Cerebelar (American Staffordshire Terrier)

Fecha de alta: 04/02/2015

Plazo de ejecución (días): 15

Muestra requerida: Cepillo o sangre en tubo especial

Descripción: La Ataxia Cerebelosa es una enfermedad neurológica de herencia autosómica recesiva. Los primeros signos de la enfermedad aparecen usualmente entre los 3 y 5 años de edad en perros afectados. Algunos de estos signos clínicos son: pérdida de equilibrio, dificultad a la hora de realizar giros y caída al suelo al agitar la cabeza. A medida que los síntomas progresan, la gran mayoría de animales presenta dificultades a la hora de iniciar cualquier movimiento. Cuando finalmente son incapaces de caminar sin caer en repetidas ocasiones, los propietarios suelen optar por la opción más dolorosa: la eutanasia. La incidencia de la Ataxia Cerebelosa ha incrementado considerablemente durante los últimos años debido a la cría con perros afectados, generalmente antes de que se mostrasen los primeros síntomas. Hasta que el test de ADN salió a la luz, ha sido imposible detectar aquellos ejemplares portadores del gen. Al criar dos portadores se obtienen camadas con perros que podrían estar afectados por la enfermedad. La identificación del gen implicado y la validación del test han sido posibles gracias al esfuerzo de investigación combinado entre el Laboratorio de Genética Molecular y Celular (Dr. Marie Abitbol y Dr. Laurent Tiret) y el Laboratorio de Neurobiología (Dr. Stéphane Blot) de la Universidad de Veterinaria de Alfort, así como la colaboración de la Universidad de Rennes y los Laboratorios Antagene. Los estudios piloto realizados durante el desarrollo del test mostraron una alta frecuencia de individuos portadores en la población francesa de AmStaffs. Además, las investigaciones de la Dra. Natasha Olby (Universidad de Carolina del Norte) confirmaron que los perros en los Estados Unidos son portadores de la misma mutación causante de la enfermedad que aquella identificada en AmStaffs franceses. Con el fin de identificar a los AmStaffs afectados antes de que muestren síntomas clínicos, así como aquellos portadores del gen. Ello permite a los criadores a evitar los cruces de alto riesgo (portador x portador, que pueden producir perros afectados) con la consiguiente transmisión del gen causante de la enfermedad.

Referencias: